27 jul. 2014

Una de piratas

(Ilustración de Alexander Jansson)

¡¡Acercaos panda de bribones!! Oíd bien porque jamás oiréis algo igual, esto que os voy a contar hará que se os caiga el poco pelo que os queda y se os abrirán tanto las cuencas de los ojos que se os verá el hueco vacío que tenéis por cabeza ¡¡wuajaja!!

Todo comenzó cuando solo era un criajo mugriento, siempre caminaba por las calles en busca de algún botín, ya fuera debajo de algún barril o en las entradas de las tabernas, donde los sucios borrachos como vosotros eran tirados por no aguantar tres copas de ron y su dinero saltaba de los bolsillos. Un día ocurrió algo que cambió mi grandiosa vida, llegó a puerto un gran barco, un gigantesco galeón como esta aldea de largo y tan alto como una montaña, sus velas estaban rasgadas y el casco estaba lleno de agujeros de balas de cañón, entonces una niebla espesa y helada emergió del barco, vi como a todos los del lugar se les ponía la cara blanca como el culo de una moza de la nobleza - claro está que por aquel entonces no conocía aquella leyenda -. 

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